Hechos

Un joven de 20 años respira – con el cuerpo quieto – alrededor de 7 litros de aire por minuto, una persona de 50 años tan solo 5 litros. Con edad avanzada este valor, es decir, el volumen de respiración, se reduce cada vez más.

Las alteraciones de la elasticidad del pulmón y de la caja torácica, el debilitamiento de la musculatura al respirar, o sea, las limitaciones de la respiración con el diafragma (el músculo más importante de la respiración en quietud) con, p.ej., sobrepeso, pueden disminuir aún más el volumen de respiración, hasta valores de tan solo 3 a 5 litros, ó inferiores, por minuto.

La consecuencia es, forzosamente, una reducida absorción de oxígeno con notables efectos:

• Afecta de diversas formas el sistema de los vasos sanguíneos – lo que quiere decir en definitiva: afecta tanto la capacidad de absorción como la de aprovechamiento del oxígeno.

• Provoca una hinchazón de las células de las paredes de los vasos más pequeños.

• En definitiva, la microcirculación del organismo está alterada, lo que significa: el transporte del oxígeno está limitado y obstaculizado. Todo ello se manifiesta bien pronto como reducción de la capacidad de rendimiento, estados de debilidad, cansancio, poca concentración, desgano y sensación de agotamiento. El potencial de oxígeno en el cuerpo, es decir, la absorción, el transporte y el aprovechamiento del oxígeno están íntimamente relacionados con la resistencia corporal y con la salud en general.